¿Cómo cuidar tus orquídeas?

Las orquídeas son plantas de origen tropical, con más de 80.000 años de antigüedad, habiendo convivido incluso entre dinosaurios. Aparecen en lugares montañosos especies silvestres alrededor del mundo entero.

En nuestra península hay unas 130 variedades de orquídeas silvestres, de las cuales 88 habitan en los bosques Aragoneses. El resto se dispersan por Asturias, Cantabria, Pirineos, Granada, etc.

Su sofisticación a la hora de la polinización es tal que adquieren formas de insecto, de joya, mariposa, incluso rostros fantasmagóricos, toda una puesta en escena para atraer insectos que sean capaces de transportar sus pesados granos de polen y así poder perpetuarse en el tiempo.

Con más de 30.000 variedades naturales, os nombraré 10 tipos de orquídeas y me centraré en la más común que habita en nuestras casas (Phalaenopsis).

Hoy os hablaremos de la orquídea “Mariposa” (género Phalaenopsis)

¿Qué hacer si nos regalan o compramos una orquídea Phalaenopsis?

1. Quitar el envoltorio

En primer lugar quitamos el envoltorio a la planta ya que sólo sirve de elemento decorativo.

2. La maceta

La planta de orquídea tiene una presentación característica, su maceta es transparente, a través de la cual podemos admirar sus raíces y la corteza de pino que hace función de tierra, siendo ésta el soporte de la planta.

3. Lugar óptimo

Busca un lugar óptimo de adaptación, que será una estancia con luz natural directa pero evitando los rayos de sol.

4. No trasplantar

Nada de trasplante por el momento. Las orquídeas tienen las raíces aéreas, eso significa que debajo de sus hojas habrá raíces apuntando o sobresaliendo hacia arriba, buscando la luz directa. Necesitan hacer la fotosíntesis, no un trasplante de maceta.

5. Cómo regar

Forma de riego. Hay varias formas y tras mi experiencia me quedo con la siguiente:

    1. Colocar un plato o recipiente con agua y colocar la planta dentro de él unos 15 minutos aproximadamente. En este tiempo la planta absorbe a través de las raíces el agua que necesita. Verás que las raíces dejan atrás un color grisáceo y se tornan verdes. Indica que la planta está regada para unos 8 días si la temperatura ambiente oscila entre 18 y 20 grados.
    2. Las hojas deben limpiarse con un paño húmedo y si buscamos hidratarlas, lo haremos con un espray bioestimulador vitamínico, especial para orquídeas.
    3. El agua no es buena en las hojas por estos motivos, al pulverizar se quedan gotas entre las hojas que favorecen la putrefacción y aparición de hongos por exceso de humedad. Si por casualidad le da el sol en las hojas cuando está pulverizada, estas gotas forman un efecto lupa y queman la planta, haciendo heridas irreparables.
    4. Por supuesto, prohibido pulverizar las flores, ya que le provocan manchas y no duran lo que deberían.

6. Abono

Se aplicará una vez al mes si está en floración, y si la planta no tiene flores mejor abonar cada 15 días durante el invierno para que tenga más vigor la siguiente floración, que será en primavera.

7. Poda

Sólo si las varas donde había flores están secas se cortarán a unos 10 cm de su nacimiento, ya que si están verdes, conservarán unas pequeñas protuberancias/nudos de los cuales pueden nacer yemas de flores nuevas. En el caso de que esté una parte seca y otra verde, cortaremos por debajo del último nudo seco.

8. Trasplantar una orquídea

Si llegáis a este paso 8 es que vuestra orquídea está encanta en su nuevo hogar.
Nunca trasplantéis cuando está en floración, perdería en pocos días cada una de sus flores. Se recomienda recortar las raíces muertas que se adivinarán porque están secas/planas, no teniendo redondez y su color es amarronado.

Esperamos que estos consejos os ayuden a mantener vuestras orquídeas perfectas durante mucho tiempo. Y, si conocéis a alguien que tenga una orquídea Mariposa, no dudéis en compartirle este artículo para que pueda cuidarla sin problemas.

Florella Gloria

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